miércoles, 19 de septiembre de 2012

sampa

La palabra sampa es de origen sánscrito, significa 1) relámpago y 2) cocinar u hornear completamente. El sampa es un alimento altamente energético y no perecedero (elaborado con el cuidado necesario puede durar más de cuatro años sin perder su poder nutritivo), que puede ser consumido en cantidades pequeñas ya que contiene un importante compo
nente nutricional. Una ‘bolita’ de sampa (entre 2 y 3 cm. de diámetro) reemplaza a una comida completa. El sampa se elabora con harina de 6 granos tostados + maní, harina de plátano y miel. Las maravillosas cualidades de la miel (muy rica en sales minerales, hierro, fósforo, calcio, vitamina b6, tiamina, niacina, riboflavina y ácido pantoténico; antioxidante y depurativa) son responsables de amalgamar, estabilizar y preservar la mezcla, además de enriquecerla con minerales y vitaminas. El sampa no es solamente un alimento para el cuerpo, sino también para el alma. Así, en la elaboración del sampa intervienen ingredientes físicos y energéticos, desde la energía natural armónica y sanadora que contienen los ingredientes hasta la energía que incorporamos a través de cantos, palabras y pensamientos amorosos, emociones limpias, etc. Idealmente el sampa se prepara en grupo, en colaboración mutua. Preparar sampa es un evento amoroso de re-unión, de sanación, de acción de graci, de generar energía de alta vibración para impregnar el alimento y bendecir la vida. De muchas maneras, elaborar sampa está asociado con el rezo de unida, entre los seres humanos, unidad con la naturaleza, con la Tierra, con el Cielo, con los Elementos, con las Direcciones, con todos los Reinos. Y donde la Vida pulsa en unidad, la medicina es perfecta. El sampa no debe comercializarse. Aquí van las indicaciones para preparar el sampa. Luna favorable para la elaboración del sampa: Creciente (desde el 3º día pasada la Luna Nueva) hasta la Luna Llena. Materiales necesarios: • Olla de barro para tostar. • Molinillo manual para moler los granos (no usar molinillo eléctrico). • Cuchara de palo. • Balanza de cocina. • Superficie lisa para el amasijo (puedes poner un pedazo de plástico grueso en el suelo, que luego se reutiliza). • Bandejas para secar las bolitas de sampa. • Frascos de vidrio de boca ancha para almacenarlas. Ingredientes para el sampa La receta original pide estos ingredientes: 1. Porotos rojos 2. Garbanzos 3. Lentejas 4. Poroto de soya 5. Trigo seco 6. Maíz seco 7. Plátano verde 8. Maní natural 9. Miel de abeja Se puede reemplazar el trigo por quinoa y/o amaranto. Durante todo el proceso de la elaboración del sampa, evitamos la conversación cotidiana, reconociendo este momento como ‘especial’ y enfocando nuestra energía y corazón en esta co-creación con la naturaleza. Preparación de los ingredientes Excepto la miel, todos los ingredientes se usarán tostados y molidos. Todos los granos + maní se tuestan por separado en olla(s) de barro, ya que tienen diferentes tiempos. Y luego se muelen también por separado, en distintas texturas (harina fina, grumosa, etc.). Para producir la harina de plátano verde (el plátano de cocinar, no el de postre), se corta el plátano en tajadas finas y se seca idealmente al sol (puede hacerse en horno, con el costo de renunciar a la energía+prana que aporta el Sol). Para obtener 1 kilo de harina de plátano verde, se necesitan aprox. 5 kilos de plátano. Con respecto al maní, de preferencia conseguirlo con la cáscara gruesa (natural), pelarlo manualmente y luego tostar para sacar la cáscara fina. Molerlo no tan fino para que no se vuelva mantequilla. Mezclar todos estos molidos uniformemente en un recipiente de plástico (no de metal)…., este conjunto será la mezcla seca del sampa. Cantidad La relación entre los ingredientes, excepto la miel, es de igualdad 1 a 1 una vez que estén molidos. Si uso un kilo de lenteja molida (harina de lenteja), usaré 1 kilo de todas las demás, incluyendo 1 kilo de maní. Relación harinas-miel: 1 a 3, 1 kilo de la mezcla seca x 3 kilos de miel. Nota: en el momento de la preparación del Sampa el sentido común sugerirá la cantidad exacta de miel a utilizar, ya que las pelotitas no deben quedar ni demasiado secas, por que podrían deshacerse, ni demasiado empapadas, ya que tardarían mucho tiempo en secarse o podrían deformarse, aplastarse o convertirse en puré al ser almacenadas. Preparación del sampa En una superficie lisa lo suficientemente extensa (depende de la cantidad de sampa que vamos a producir), que podría ser la mesa de cocina o un plástico grueso extendido en el suelo, volcamos la mezcla seca y vamos integrando gradualmente la miel, viendo que quede uniformemente ‘amalgamada’ con toda la harina, hasta tener una consistencia como masa suave de galletas… no muy dura que se parta, con cierto grado de maleabilidad, sin ser demasiado pegajosa. Ahora hacemos bolitas con las manos, aprox. del tamaño de pelotas de ping pong, las acomodamos en bandejas lo suficientemente separadas como para que no se aglomeren y las dejamos secar a la sombra, poniendo cuidado en cubrirlas con un paño o tela que impida que los insectos, sobre todo moscas, depositen allí sus huevos. Una vez secas las bolitas de sampa, las guardamos en frascos de boca ancha que cierren herméticamente, de preferencia de vidrio (puede ser plástico, evitamos los frascos de metálicos), que además de asegurar una buena conservación natural permiten un acceso fácil a la hora de ir por ellas. Un Sampa bien reparado, que haya tenido un buen secado lejos de mosquitos y de insectos y que haya sido bien almacenado, llega a conservarse perfectamente por un lapso no menor de cuatro años. Una sola bola de sampa es capaz de proveer los nutrientes de una comida.

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