domingo, 11 de marzo de 2012

Panettone Milanés




Los antiguos romanos fueron los primeros en endulzar un pan con levadura con miel. Se testimonia su presencia en una pintura del siglo XVI de Brueghel el Viejo y en un libro de recetas de Bartolomeo Scappi, cocinero personal de papas y emperadores en los tiempos de Carlos V.

Hay muchas leyendas sobre el origen del panettone. Según la primera de éstas, la historia de este postre nació hace más de cinco siglos, alrededor de 1490, cuando un joven aristócrata, Ughetto Atellani de Futi, se enamoró de la hija de un pastelero de Milán. Para demostrarle su amor se hizo pasar por aprendiz de pastelero e inventó un pan azucarado con forma de cúpula a base de frutas confitadas y aroma de limón y naranja. Los milaneses empezaron a acudir en masa a la pastelería a pedir el «pan de Toni», quien así se llamaba el ayudante, y de ahí viene el nombre de panettone.[cita requerida]

Según otra leyenda, probablemente más conocida, el panettone nació en la corte de Ludovico El Moro, señor de Milán desde 1494 a 1500, en la Nochebuena. Se cuenta que el Duque celebró la Navidad con una gran cena, llena de deliciosos platos dignos de la riqueza de la corte milanesa. El postre iba a ser la natural conclusión de tan lujoso banquete, sin embargo, al momento de sacarlo del horno, el cocinero se dio cuenta que se había quemado. Hubo un momento de terror en la cocina de Ludovico, pero afortunadamente un lavaplatos, llamado Antonio, había pensado utilizar las sobras de los ingredientes para amasar un pan dulce y llevárselo a su casa. Dada la situación, el joven Antonio propuso al cocinero servir su pan como postre. Era un pan dulce muy bien subido, lleno de fruta confitada y mantequilla que fue llevado inmediatamente al Duque. El inusual postre tuvo un enorme éxito y Ludovico preguntó al cocinero quién lo había preparado y cuál era su nombre. El cocinero le presentó al Duque al joven Antonio, quien confesó que ese postre todavía no tenía nombre. El señor entonces decidió llamarlo «Pan de toni Panettone», que con los siglos se convertiría en panettone.

El primer registro del panettone como dulce navideño tradicional milanés es un artículo del escritor iluminista Pietro Verri en el siglo XVIII, que lo llama pane di tono (‘pan grande’).

Su industrialización hizo que su consumo se hiciera tradicional en Italia, y luego a nivel mundial, durante la Navidad. En el año 1919 el empresario milanes Angelo Motta y luego en el 1933 Gino Alemagna, lanzaron en toda Italia y el mundo el panettone, dulce típico de Navidad.

De aquel primer pan se han derivado numerosas variaciones y se puede encontrar con uvas, pasas, piñones, almendras, chocolate y frutas confitadas. En Milán terminó por convertirse en un postre tradicional navideño, sobre todo desde que los empresarios empezaron a regalarlo a sus clientes como obsequio.

Con estas proporciones salen 2 panes grandes o 3 medianos
INGREDIENTES
70grs de levadura fresca
1cda de azúcar
2cdas de harina
1/2 taza de agua tibia

6 huevos grandes
1 taza de azúcar total 200grs
1cda de miel
1/4 taza de coñac
1cda de agua de azahar
1cdta de canela
1cdta de nuez moscada
1cdta de jengibre en polvo
1kg de harina
1cdta de sal
300grs de manteca pomada o blanda
100grs de pasas de uva negra
100grs de pasas de uva blanca
100grs de nueces picadas
100grs de almendras picadas
200grs de cáscara de limón y naranja abrillantada picada
100grs de gotas de chocolate

PREPARACION
Poner en un recipiente la levadura desgranada, el azúcar, la harina y el agua tibia. Mezclar bien todo y dejar tapado 10\' aproximadamente.

Aparte, poner en otro recipiente los huevos, el azúcar, la miel, el coñac, el agua de azahar, la canela, la nuez moscada, el jengibre, mezclar un poco estos ingredientes hasta unirlos.
Agregar la levadura fermentada e ir incorporando de a poco la harina cernida con la sal, intercalando con trozos de manteca, batiendo con pala de madera hasta que se incorpore bien, continuar así hasta terminar con la harina y la manteca.

Si notamos que para formar la masa es necesario más líquido, agregar agua tibia, siempre en pequeñas cantidades para no pasarnos de líquido.

Una vez formada amasarla durante 10 minutos como mínimo o hasta que la notemos sedosa y que no se pegue en la mesa.
Colocarla en un bol ligeramente enmantecado o enharinado, cubrirla con papel film o nailon y dejarla reposar para que se relaje bien en un lugar cálido y lejos de corrientes de aire, hasta que duplique su tamaño, alrededor de 30 minutos. El tiempo de levado varía de acuerdo a la temperatura ambiente del lugar.

Una vez levada retirarla del bol y dividirla en tantas partes como panes queramos hacer, bollar cada uno y dejarlos en reposo nuevamente hasta que leven.

Mientras mezclar toda la fruta y dividirla por la cantidad de panes, para que la fruta sea pareja en todos.
Tomar un bollo apretarlo un poco con el puño para desgasificarlo y estirarlo o abrirlo un poco con las manos para distruibuir la fruta en forma pareja.
Amasar para que la fruta se acomode y volver a formar un bollo y dejarlo reposar cubierto sobre la mesa, 30\' aproximados.
Esta misma operación se repite con los otros trozos de masa.

Luego se vuelven a bollar y se ponen en los moldes elegidos, previamente enmantecados y dejarlos levar bien para luego hacerles un corte en cruz con un cuchillo bien afilado. Pintarlos con huevo batido y llevarlos a un horno moderado durante 50 o 60 minutos o hasta que al pincharlos con una aguja de tejer fina, ésta salga seca.

Retirar, enfriar sobre rejilla y abrillantar con jalea o con almíbar.
Decorarlo con cerezas abrillantadas o glaseadas y con trozos de nueces y pasas.

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