viernes, 26 de noviembre de 2010

yogurt casero


El yogurt, también conocido como yogur, yoghurt o yogourth, es un alimento completo, que nutre y aporta numerosos beneficios al organismo. Además, es una merienda saludable, y un gran reemplazo de algunos pesados alimentos a la hora de hacer dietas.
Este producto lácteo colabora a regular el sistema digestivo y nos ayuda a ir al baño con mayor regularidad.





Para preparar yogurt casero (el llamado laban por los paisanos sirios y libaneses), necesitamos un pote o una porción de yogurt de base, al menos unas tres cucharadas soperas de este producto. De preferencia, deberá ser de sabor natural, sin endulzar, y sin conservantes ni otros agregados. También necesitaremos leche, y los utensilios adecuados.



Comenzamos por colocar un litro de leche en una ollita, y la llevamos a fuego lento hasta calentar a una temperatura que permita introducir un dedo por 5 segundos sin quemarnos. En ese momento, retiramos la leche del fuego, e incorporamos ágilmente el pote o la porción de yogurt. Si queremos una consistencia mas untuosa y cremosa, podemos agregarle una cucharada de leche en polvo.



Pasamos esta mezcla a un recipiente adecuado. Si contamos con yogurtera de plástico mejor (la línea de Tupperware dispone de unas muy bonitas y útiles), sino podemos colocarlo en un contenedor plástico común, que cuente con tapa y cierre hermético.



Dejaremos nuestro yogurt casero allí dentro, cubierto por un repasador y en un lugar cálido y seco, durante aproximadamente un día.
Pasado este tiempo, llevamos el producto a la heladera, no sin antes reservar una porción en un contenedor pequeño, para usar la próxima vez que hagamos nuestro propio yogurt casero.



Si no conseguimos yogurt natural, podemos hacerlo con yogurt de vainilla o de otro sabor, aunque para lograr un producto bien saborizado requeriremos de algún aditamento, como algún saborizante, o jugo y pulpa de frutas. Para ello, en nuestro artículo "Cómo saborizar los yogures caseros", encontraremos muchas ideas para enriquecer el sabor del mismo.



Recordemos que de no agregar aditivos o saborizantes, con cada tanda de elaboración este sabor se irá perdiendo, hasta lograr un yogurt de sabor natural apto para utilizar en nuestras próximas preparaciones

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