domingo, 28 de noviembre de 2010

Pastelito de cabrito


carne de cabrito
manteca
hierbas aromáticas
azafrán
queso fresco
huevos
Toma un cabrito y reduce la carne en trozos pequeños, sofreír a fuego fuerte la manteca y mete la carne a sofreír ligeramente. Trita y machaca bien una buena cantidad de hierbas aromáticas, azafrán y queso fresco y desleír con huevos hasta formar un compuesto blando; desleír la carne con esto y meter todo en una cazuela al fuego para espesarlo todo un poco. Haz una pasta delgada en el texto unto de manteca, agujera inferiormente el texto con la pasta y rellena con el compuesto de carne y huevos al cual le añades pimienta, cubres después todo con otra pasta y lo metes en el fuego que cocine encima y debajo, pero controla a menudo, después mete la manteca y come.

SEÑOS HISTÓRICOS
Las tortas rellenas han sido uno de los platos con mayor éxito de la Edad Media, siempre presentes en los recetarios y seguramente preparadas y consumadas en todos los extratos sociales de la populación. Los términes para denominar el plato eran muchos ('pastello', 'pasticcio', 'crosta', 'torta', 'crostata' etc.), pero los métodos de preparación eran muy similares. La difusión de las tortas era debida a diversos factores, entre los cuales la amplia gama de soluciones ofrecidas en las confecciones del relleno con todo aquello que era disponible en casa o fácil de hallar en el mercado, la posiblidad de la comida de ser consumada en días "de grasso" y de "magro" y la difusión de los hornos públicos, bien atestados de documentos, donde era posible adquirir directamente la torta entera o la simple pasta o bien hacerse cocinar aquella preparada en casa.

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